Nuestro candidato, Henrique Capriles Radonski, tiene un objetivo, como todo el que aspira gobernar. El suyo es hacer progresar al país, y sabe que para ello es necesario, reconciliar a Venezuela, reactivar el aparato productivo nacional a los efectos de diversificar la economía, incentivar la inversión privada, recuperar la confianza internacional, elevar el nivel de turismo en Venezuela, recuperar las relaciones internacionales del país con seriedad y diplomacia, así como otros muchos pasos indispensables para que Venezuela valga de nuevo. Hay quienes tienen la irracional idea de que Capriles llegará al poder, como en efecto sucederá una vez victorioso el 7 de octubre, con una especie de varita mágica que solucionará los inmensos problemas de Venezuela. Ojalá pudiera ser así. Pero tenemos que estar claros que la situación del país es muy compleja, debemos saber que la deuda en la que está inmersa la nación está a casi a la altura del satélite Simón Bolívar. Tenemos que entender que el problema de la inseguridad, de la educación o de la salud, no se resuelve de la noche a la mañana. Es un proceso difícil, únicamente lograble si los venezolanos entendemos que unidos podemos avanzar y con la voluntad de un líder como Henrique Capriles que está en conocimiento de la actual situación y que por ello, ha presentado sus propuestas a los connacionales para los diversos ámbitos de la vida de la República. Podemos analizar al Chávez del ‘98, ése que prometía erradicar los problemas de Venezuela antes de la mitad de su mandato, y podremos darnos cuenta que explotó la esperanza de nuestra gente que, hundida en su desesperación por un cambio, no escuchó a quienes aclaraban, con mucha razón, que la propuesta del candidato antes referido, era incumplible. Algo similar sucede ahora, sólo que la situación nacional es excesivamente peor que la de la Venezuela que entregó Rafael Caldera. Hoy, comparamos al entonces candidato Chávez, con el actual Presidente saliente de Venezuela. Sí, la misma persona, sólo que en la actualidad se queja de que los problemas de Venezuela son materia heredada de la denominada cuarta república, evidenciando que nunca estuvo claro de la situación de Venezuela para la época, o evadiendo su alta responsabilidad ante el incremento de la gravedad de tales problemas, que por lo demás, es injustificada por los inmensos ingresos que ha tenido Venezuela, producto de la exportación petrolera de la última década. El gran problema, concluyo, es la mala administración de los recursos, traducida en corrupción. En todo caso, sirvan estas reflexiones para que nadie se haga ilusiones. Capriles va a resolver los problemas que nos aquejan, pero eso conlleva un proceso, para el cual, está preparado nuestro candidato con el apoyo taxativo de todos los compatriotas venezolanos. Ese apoyo, se demostrará el 7 de octubre, y es necesario que así sea, pues la victoria del candidato de la unidad es el primer e indispensable paso de ese complejo proceso del que antes hemos hecho mención para que Venezuela sea otra, una patria progresista y en franca vía de desarrollo. Todo indica que Venezuela ya está decidida a salir adelante, la calle está hablando y nuestro pueblo no se va a equivocar. Hay Un Camino. ¡Vamos a ganar! Giulio Cellini Ramos. g.cellini2@gmail.com @GiulioCellini2
Fecha de la Noticia: 14 de Agosto de 2012
Hora: 10:50:54
Fuente: Giulio A. Cellini R.
Publicado Por: GCR.