En Venezuela, según el Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición para América Latina y el Caribe, se estima que 5 millones de personas padecen hambre. Este informe conjunto de la FAO y otras organizaciones actualiza el estado de la seguridad alimentaria en la región, destacando la grave situación en el país.
Los datos recopilados entre 2021 y 2023 muestran un marcado retroceso en comparación con años anteriores. En 2000-2002, se calculaba que había 3,5 millones de personas con hambre en Venezuela, cifra que ha aumentado significativamente en los últimos años, llegando a reportar 7 millones de personas afectadas entre 2018 y 2020.
En América Latina y el Caribe, Venezuela se sitúa por delante solo de países como Haití, Bolivia, Honduras y Nicaragua en cuanto a la prevalencia de la subalimentación. La situación es crítica, con un 17,6% de la población venezolana afectada por la falta de acceso a suficientes alimentos para una vida saludable.
El informe de la FAO define a las personas que padecen hambre como aquellas cuyo consumo habitual de alimentos es insuficiente para mantener una vida normal y activa. La prevalencia de la subalimentación se calcula como el porcentaje de individuos en esa condición, reflejando un estado crónico de privación de energía.
En el período entre 2019 y 2023, la prevalencia de la subalimentación ha aumentado en todos los países afectados por la variabilidad climática y los extremos, siendo más severa en aquellos con recesiones económicas. Se destaca la urgencia de desarrollar la resiliencia en los sistemas agroalimentarios para combatir el hambre y la malnutrición en la región.
A pesar de avances regionales, el hambre sigue afectando a 41 millones de personas en América Latina y el Caribe. Aunque ha habido una disminución en comparación con años anteriores, existen disparidades entre subregiones. El Caribe ha experimentado un aumento en la prevalencia del hambre, mientras que en Mesoamérica se ha mantenido relativamente estable.
En cuanto a la inseguridad alimentaria moderada o grave, la región ha mostrado avances en los últimos años, situándose por debajo del promedio mundial por primera vez en una década. En la región de América Latina y el Caribe, un total de 187,6 millones de personas han experimentado inseguridad alimentaria, lo que representa una disminución de 19,7 millones con respecto al año 2022 y de 37,3 millones en comparación con el año 2021.
Esta reducción significativa se atribuye a la recuperación económica que han experimentado varios países de América del Sur, resultado de programas de protección social, esfuerzos económicos posteriores a la pandemia y políticas específicas diseñadas para mejorar el acceso a los alimentos.
El informe resalta que la inseguridad alimentaria sigue afectando de manera desproporcionada a grupos específicos de la población, como las comunidades rurales y las mujeres. En América Latina y el Caribe, la brecha de género en este tema sigue siendo más elevada que el promedio global.
Es importante destacar que la lucha contra la inseguridad alimentaria es un desafío continuo que requiere de acciones coordinadas a nivel regional y nacional para garantizar que todas las personas tengan acceso a una alimentación adecuada y suficiente.
En este sentido, es fundamental promover políticas públicas que aborden las causas estructurales de la inseguridad alimentaria y que garanticen la protección de los grupos más vulnerables de la sociedad. La colaboración entre gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad civil es clave para avanzar hacia un futuro donde la alimentación sea un derecho universalmente garantizado.