En un movimiento que promete sacudir el comercio internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó este miércoles el «día de la libertad económica» de su nación, al anunciar la implementación de aranceles recíprocos a todos los países del mundo. Las medidas entrarán en vigor a partir de la medianoche del 2 de abril.
Trump calificó esta decisión como un momento histórico para Estados Unidos, describiéndolo como una «declaración de independencia económica». Según el mandatario, estas acciones buscan priorizar los intereses estadounidenses y proteger su economía frente a lo que considera prácticas desleales en el comercio internacional.
Entre las medidas destacadas, Trump anunció un arancel del 25% sobre todos los vehículos fabricados en el extranjero, una decisión que podría impactar significativamente a la industria automotriz global. Además, estableció tarifas específicas para diferentes regiones y países. Los productos provenientes de la Unión Europea enfrentarán un arancel del 20%, mientras que los del Reino Unido tendrán un gravamen del 10%. Por su parte, China será objeto de un arancel del 34%, una cifra que refleja las tensiones comerciales persistentes entre ambas potencias.
En el caso de Latinoamérica, los países Argentina, Brasil, Colombia y Chile deberán asumir un arancel del 10% sobre sus productos exportados a Estados Unidos. Venezuela, en cambio, se enfrentará a una tarifa más alta del 15%. Trump también anunció un mínimo básico del 10% para otros países, con el objetivo de prevenir prácticas fraudulentas en el comercio internacional. Además, advirtió sobre sanciones severas para aquellos que intenten evadir los controles establecidos por su administración.
El presidente defendió su postura frente a las críticas por modificar las relaciones comerciales mientras Estados Unidos sigue apoyando económicamente a otros países. «Estamos poniendo a Estados Unidos primero», afirmó enfáticamente. Según Trump, estas medidas impulsarán la generación de empleos y fortalecerán las fábricas nacionales, al tiempo que se mostró favorable a una migración legal que contribuya al desarrollo económico del país.
Las repercusiones de estas políticas económicas aún están por verse, pero es evidente que marcarán un antes y un después en las relaciones comerciales globales. Mientras tanto, los países afectados evalúan las posibles respuestas ante este giro en la política comercial estadounidense.
