40 familias en el barrio Medina Angarita (Catia) están en riesgo por daños tras sismos.

Las familias afectadas por los sismos en el pasaje 17 del barrio Isaías Medina Angarita (Catia) esperan por una visita de especialistas y un informe técnico para conocer el destino de sus viviendas
Al menos 40 familias están en riesgo por los daños registrados en dos edificios ubicados en el pasaje 17 del barrio Isaías Medina Angarita, parroquia Sucre (Catia) de Caracas tras el doblete sísmico de la semana pasada. Los vecinos afectados solicitaron a Protección Civil y el Gobierno de Distrito Capital que envíe a los ingenieros pertinentes para levantar el informe técnico y se les diga si serán reubicados, el destino de los edificios o si habrán ayudas para reconstruir.
40 familias en el barrio Medina Angarita (Catia) están en riesgo por daños tras sismos
Un pasillo que da hacia la calle a punto de desprenderse, paredes caídas o a punto de derrumbarse, hundimientos en pisos, grietas y daños en columnas han observado los vecinos de los edificios Rojo y Azul. En el primero viven 17 familias que tuvieron que ser desalojadas por completo debido a los terremotos y se mantienen en casas de algunos vecinos, familiares o durmiendo en la calle. En el segundo viven alrededor de 15 familias que «sienten que eso se mueve a cada rato» y otros dos apartamentos desocupados.
«He sacado lo que he podido, pero como no tenemos para donde irnos no puedo sacar más nada. Así he estado entre el corre corre, el susto», dijo Luis Parra, quien desde hace más de 20 años vive en el edificio Rojo.


Explicó que, por ejemplo, hay una vecina que tuvo que dejar a cinco hijos en casas de amigos o familiares pues es madre soltera y no quiere tenerlos durmiendo en la calle. Otros de los afectados han salido a trabajar y dejan al pendiente al resto, que se mantiene a la espera de los funcionarios para el informe técnico.
«Yo viví en carne propia el terremoto allá arriba (apartamento), vi como se estaban cayendo las paredes, me encomendé a Dios y fue generoso y nos perdonó la vida, pero en verdad el edificio se está cayendo. Necesitamos ayuda, necesitamos que vengan a inspeccionar al edificio», expresó Migdalia González, quien también vive en el edificio Rojo.


Migdalia comentó que algunos especialistas «no quieren entrar porque les da miedo» y ya no saben a quién dirigirse para ser escuchados. También señaló que hay vecinos del pasaje, que viven en casas, y están afectados pues todo el material que se desprendió con el terremoto y las réplicas cae en sus techos. «Yo hablé con uno de ellos y me dijo que el edificio había cedido tres dedos».
«Tenemos todavía pertenencias dentro del edificio, no sabemos si podemos entrar al edificio porque si sucede una réplica allá adentro se puede terminar de caer. Lo que pido es que nos escuchen, vengan a ayudarnos (…) Andamos a la deriva», sentenció González.
En el edificio Azul también esperan por la visita de algún organismo competente que pueda emitir el informe técnico. Por ahora, comentó Victoria Retamozo, duermen en el lugar pues no tienen otro lugar a dónde trasladarse. «Un ingeniero sí nos dijo que podemos ir tumbando las paredes de a poco, con cuidado, pero eso fue horrible, esto se sacudía como gelatina».

Retamozo vive en la planta baja del edificio, donde se registraron los mayores daños del Azul. «Aquí han dicho que las estructuras, las columnas están bien, pero no sabemos hasta que venga Defensa Civil (…) Cualquier cosita que sintamos nos vamos afuera».


En el apartamento de Alicia Cervantes todos los cuartos también resultaron afectados, en especial el suyo y el de su hijo menor de siete años, al que sacaron del lugar por temor. Las paredes del cuarto del niño se «abombó» y les comentaron que podría caer hacia las casas que quedan detrás.
«Uno camina aquí y esto todavía se mueve. No sé si lo sentiste, pero yo siento la vibración. Aquí estamos asustados (…) Ayer fui a Protección Civil y me colocaron como caso urgente, pero también me dijeron que hay muchos casos urgentes y debemos esperar porque vamos a ser atendidos en algún momento. Aquí esperando que alguien se acuerde que en los sectores populares hay muchas familias que han trabajado toda su vida para tener lo poquito que tienen», expresó Cervantes.

