: La situación de los opositores asilados en la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas
El periodista y exdiputado a la Asamblea Nacional, Omar González, uno de los cinco opositores asilados en la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas, ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para que tome medidas en defensa de la dignidad de los perseguidos políticos. En medio de lo que él describe como un limbo, González y sus compañeros se encuentran atrapados entre la búsqueda de libertad y la brutalidad de un régimen que ignora sus voces.
Los opositores asilados, entre los que se encuentran Magalli Meda, Claudia Macero, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos, todos colaboradores de la líder opositora María Corina Machado, denuncian un asedio policial a las afueras de la residencia desde noviembre de 2024. A pesar de las denuncias, el titular de Interior, Diosdado Cabello, ha calificado la situación de una farsa.
González ha descrito la vigilancia asfixiante en la embajada, con agentes policiales fuertemente armados y francotiradores apostados en los tejados. Además, menciona la presencia de drones que sobrevuelan constantemente la sede diplomática, así como sofisticados sistemas de interferencia telefónica e Internet, creando un ambiente de terror y control absoluto.
El periodista también lamenta la reciente muerte de Fernando Martínez Mottola, quien fuera su compañero en la residencia hasta diciembre de 2024. Martínez Mottola, exministro de Transporte y Comunicaciones durante el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez, falleció de un derrame cerebral, según González, convirtiéndose en otra víctima del régimen de Nicolás Maduro.
La Fiscalía había informado que Martínez Mottola se presentó voluntariamente en la sede principal de la institución en Caracas en diciembre de 2024 para declarar sobre presuntos hechos violentos, conspirativos y desestabilizadores organizados desde la residencia diplomática tras las elecciones presidenciales de julio de 2024.
La residencia de la Embajada de Argentina ha estado bajo la protección de Brasil desde agosto de 2024, luego de que el gobierno de Maduro expulsara al cuerpo diplomático argentino. Sin embargo, en septiembre pasado, Venezuela revocó esta autorización a Brasil, acusando a los opositores asilados de planificar actos terroristas en la sede y de presuntos delitos de traición a la patria y conspiración.
Tras esta medida, la Cancillería de Brasil se comprometió a mantener la custodia y defensa de los intereses de Argentina hasta que el gobierno de Javier Milei designe a otro Estado aceptable para la Administración de Maduro.
En resumen, la situación de los opositores asilados en la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas es compleja y preocupante. La comunidad internacional ha sido llamada a actuar en defensa de los derechos humanos y la dignidad de estos perseguidos políticos, quienes se encuentran en un limbo entre la libertad y la brutalidad de un régimen que no escucha sus voces. La vigilancia asfixiante, la reciente muerte de uno de los asilados y las acusaciones de conspiración han generado un ambiente tenso y peligroso en la embajada. Es crucial que se tomen medidas urgentes para garantizar la seguridad y el respeto por los derechos de estas personas que buscan refugio en la residencia diplomática.
El periodista y exdiputado a la Asamblea Nacional, Omar González, uno de los cinco opositores asilados en la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas, ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para que tome medidas en defensa de la dignidad de los perseguidos políticos. En medio de lo que él describe como un limbo, González y sus compañeros se encuentran atrapados entre la búsqueda de libertad y la brutalidad de un régimen que ignora sus voces.
Los opositores asilados, entre los que se encuentran Magalli Meda, Claudia Macero, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos, todos colaboradores de la líder opositora María Corina Machado, denuncian un asedio policial a las afueras de la residencia desde noviembre de 2024. A pesar de las denuncias, el titular de Interior, Diosdado Cabello, ha calificado la situación de una farsa.
González ha descrito la vigilancia asfixiante en la embajada, con agentes policiales fuertemente armados y francotiradores apostados en los tejados. Además, menciona la presencia de drones que sobrevuelan constantemente la sede diplomática, así como sofisticados sistemas de interferencia telefónica e Internet, creando un ambiente de terror y control absoluto.
El periodista también lamenta la reciente muerte de Fernando Martínez Mottola, quien fuera su compañero en la residencia hasta diciembre de 2024. Martínez Mottola, exministro de Transporte y Comunicaciones durante el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez, falleció de un derrame cerebral, según González, convirtiéndose en otra víctima del régimen de Nicolás Maduro.
La Fiscalía había informado que Martínez Mottola se presentó voluntariamente en la sede principal de la institución en Caracas en diciembre de 2024 para declarar sobre presuntos hechos violentos, conspirativos y desestabilizadores organizados desde la residencia diplomática tras las elecciones presidenciales de julio de 2024.
La residencia de la Embajada de Argentina ha estado bajo la protección de Brasil desde agosto de 2024, luego de que el gobierno de Maduro expulsara al cuerpo diplomático argentino. Sin embargo, en septiembre pasado, Venezuela revocó esta autorización a Brasil, acusando a los opositores asilados de planificar actos terroristas en la sede y de presuntos delitos de traición a la patria y conspiración.
Tras esta medida, la Cancillería de Brasil se comprometió a mantener la custodia y defensa de los intereses de Argentina hasta que el gobierno de Javier Milei designe a otro Estado aceptable para la Administración de Maduro.
En resumen, la situación de los opositores asilados en la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas es compleja y preocupante. La comunidad internacional ha sido llamada a actuar en defensa de los derechos humanos y la dignidad de estos perseguidos políticos, quienes se encuentran en un limbo entre la libertad y la brutalidad de un régimen que no escucha sus voces. La vigilancia asfixiante, la reciente muerte de uno de los asilados y las acusaciones de conspiración han generado un ambiente tenso y peligroso en la embajada. Es crucial que se tomen medidas urgentes para garantizar la seguridad y el respeto por los derechos de estas personas que buscan refugio en la residencia diplomática.