En una decisión histórica, la Primera Sala del Tribunal Supremo de Brasil sentenció este jueves al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y 3 meses de prisión, tras declararlo culpable de liderar un plan golpista con el objetivo de perpetuarse en el poder después de perder las elecciones presidenciales de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro condenado a 27 años de prisión por intento de golpe contra Lula
Esta condena marca un hito sin precedentes en la historia política brasileña, siendo la primera vez que un expresidente es condenado por intentar un golpe de Estado.
Un fallo dividido pero contundente
De los cinco magistrados que conforman la Primera Sala del Supremo, cuatro votaron a favor de la condena. Entre los acusados también se encuentran siete aliados del expresidente, incluidos exministros y altos mandos militares.
El único juez en contra del fallo fue Luiz Fux, quien argumentó que las pruebas no eran suficientes para demostrar que Bolsonaro intentó imponer una dictadura, señalando que solo se discutió esa posibilidad.
Cristiano Zanin, presidente de la Primera Sala, afirmó que el propósito del grupo liderado por Bolsonaro era garantizar su permanencia en el poder mediante acciones ilegales y violentas.
“El objetivo central de la organización criminal era asegurar la permanencia en el poder de Jair Messias Bolsonaro”, declaró Zanin durante la lectura del fallo.
Influencia externa y presión de Trump
El proceso judicial estuvo marcado por tensiones internacionales, especialmente por la intervención del expresidente estadounidense Donald Trump.
Según informes, Trump amenazó con sancionar a los jueces del Supremo brasileño y aplicar aranceles del 50% a los productos de Brasil para intentar frenar el juicio contra Bolsonaro. Tras conocerse la sentencia, Trump expresó su sorpresa por la decisión y su secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que Estados Unidos “responderá” al fallo.
Militares entre los condenados
Bolsonaro, quien es capitán retirado del Ejército y se encontraba bajo arresto domiciliario desde agosto pasado, recibió la pena más alta entre los acusados.
Entre los condenados también figuran seis militares, incluidos el excomandante de la Marina, Almir Garnier, y tres generales de la reserva: Augusto Heleno, Paulo Sérgio Nogueira y Walter Braga Netto. Las penas para los demás acusados oscilan entre los 19 y 26 años de prisión.
La defensa de Bolsonaro ya anunció su intención de apelar la sentencia ante instancias nacionales e internacionales, calificando las penas como “excesivas y desproporcionadas”. Los abogados Celso Vilardi y Paulo da Cunha Bueno aseguran que agotarán todos los recursos legales disponibles.
El plan golpista y los disturbios en Brasilia
Según el juez relator Alexandre de Moraes, el complot comenzó en 2021 cuando Lula recuperó sus derechos políticos y empezó a liderar las encuestas electorales. La conspiración incluyó campañas masivas de desinformación, amenazas a instituciones democráticas y episodios violentos. El punto culminante fue el 8 de enero de 2023, cuando miles de seguidores de Bolsonaro invadieron el Palacio de Planalto, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal en Brasilia.
“El 8 de enero de 2023 no fue un acontecimiento banal después de un almuerzo de domingo en el que las personas se fueron a pasear”, ironizó la magistrada Cármen Lúcia Antunes durante su intervención, respaldando la condena junto con Zanin y Flávio Dino.
Entre las pruebas presentadas se incluyó la redacción de decretos por parte de Bolsonaro para instaurar un estado de excepción y un plan para asesinar a Lula, al vicepresidente Geraldo Alckmin y al propio Alexandre de Moraes. Sin embargo, el complot fracasó debido a la negativa de los comandantes del Ejército y la Aeronáutica a ejecutarlo.
Estrategias futuras del expresidente
Bolsonaro escuchó la sentencia desde su residencia en Brasilia y negó haber intentado dar un golpe. Ahora centra sus esperanzas en una amnistía que su partido busca impulsar en el Congreso, además del eventual respaldo político del expresidente Trump.
Los problemas legales del exmandatario no se limitan a esta condena. En 2023 fue inhabilitado políticamente por ocho años y enfrenta múltiples acusaciones, incluyendo obstrucción a investigaciones judiciales, difusión de noticias falsas y apropiación indebida de joyas destinadas al patrimonio estatal.
Reacciones contenidas en las calles
La respuesta social a la sentencia fue moderada. En algunas ciudades se registraron festejos aislados por parte de los simpatizantes de Lula, mientras que los seguidores de Bolsonaro organizaron protestas menores. Aunque la decisión marca un antes y un después en la política brasileña, el país parece dividido entre quienes celebran el fortalecimiento institucional y quienes cuestionan los alcances del fallo judicial.


