La crisis por la falta de agua potable en Porlamar, estado Nueva Esparta, ha alcanzado niveles insostenibles, según denuncias de los residentes de diversos sectores de la ciudad.
Vecinos de Porlamar enfrentan más de 45 días sin agua potable
Los habitantes aseguran que llevan más de 45 días sin recibir suministro de agua por las tuberías, lo que ha generado un impacto significativo en sus vidas y en su economía.
María Velásquez, vecina del sector Genovés, expresó su indignación ante la situación. «Tengo casi dos meses sin ver agua por las tuberías.
Nadie puede soportar tantos días sin agua. Tuve que comprar 10 mil litros por 35 dólares, eso es demasiado para mí», comentó con frustración. La compra de agua a camiones cisterna se ha convertido en la única alternativa para muchos, pero los costos elevados están afectando gravemente a las familias.
Por otro lado, Ana Marcano, residente de Vista Bella, también manifestó su preocupación.
«El último ciclo de distribución superó los 45 días. No hay capacidad de almacenamiento para aguantar tanto tiempo sin agua. En campaña, muchos prometieron solucionar este problema, pero no han cumplido», afirmó.
La falta de agua no solo afecta las labores domésticas, sino que también pone en riesgo la salud y el bienestar de la comunidad.
En las cercanías de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), es común ver a diario a personas trasladando potes y bidones en carretillas para abastecer sus hogares. E
ste panorama refleja la gravedad del problema y la desesperación de los ciudadanos por acceder al recurso vital.
La situación se agravó aún más este domingo, cuando el Paral del Piache permaneció cerrado, lo que afectó el suministro de agua a través de los camiones cisterna.
Esto dejó a muchas familias sin la posibilidad de adquirir agua, profundizando la crisis en la región.
Los habitantes de Porlamar hacen un llamado urgente a Hidrocaribe y a las autoridades competentes para que se tomen medidas inmediatas que permitan solucionar esta problemática.
La falta prolongada de agua potable no solo afecta la calidad de vida, sino que también genera incertidumbre y desesperación entre los ciudadanos.
La comunidad exige respuestas concretas y acciones efectivas para garantizar el acceso al agua, un derecho fundamental que no puede seguir siendo vulnerado.


