El dirigente político Williams Dávila afirmó el martes que la transición hacia la democracia en Venezuela es “inaplazable” y señaló que el país requiere una política de Estado para atender distintos desafíos de seguridad, entre ellos la situación en la frontera con Colombia.
Williams Dávila: “La transición hacia la democracia es inaplazable”
En sus redes sociales, Dávila aseguró que «interinato no puede garantizar respuestas» frente a estos escenarios y puso como ejemplo la política colombiana contra grupos guerrilleros y organizaciones irregulares.
“La política colombiana contra la guerrilla y los grupos irregulares impacta en Venezuela, sobre todo por la frontera común”, expresó Dávila, quien explicó que estas estructuras “tienden a moverse, replegarse o fragmentar sus economías ilícitas hacia territorio venezolano”.
El dirigente advirtió que esta dinámica incrementa los riesgos de violencia, desplazamiento y disputas por el control territorial en estados fronterizos como Apure, Táchira y Zulia, además de zonas de Mérida como el eje Panamericano, Mocotíes y pueblos del sur.
Dávila sostuvo que no se trata de un problema bilateral aislado, sino de “una amenaza urgente de seguridad regional” con consecuencias humanitarias, criminales y políticas.
Según detalló, el avance de estos grupos puede aumentar la presión sobre áreas donde operan economías ilegales como el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal, debido a la búsqueda de nuevas rutas, refugios y espacios de protección a ambos lados de la frontera.
“Puede producir desplazamiento de población civil, reclutamiento forzado y abusos contra comunidades rurales”, alertó, al señalar que estos escenarios pueden agravarse especialmente cuando ocurren enfrentamientos entre facciones armadas o entre estas y organismos de seguridad del Estado.
Asimismo, advirtió que la falta de coordinación puede generar tensiones diplomáticas y acusaciones cruzadas entre Caracas y Bogotá, lo que, a su juicio, facilita la adaptación de los grupos irregulares ante respuestas fragmentadas.
“La valoración de urgencia debe ser alta porque el problema no es solo policial o militar; también afecta gobernabilidad, soberanía efectiva, seguridad ciudadana y estabilidad fronteriza”, afirmó.
Dávila insistió en que la situación debe ser tratada como “un asunto de Estado y no una disputa coyuntural”, al considerar que requiere una estrategia permanente para enfrentar los riesgos de seguridad en la zona fronteriza.



