Este jueves comenzó en Chile el primer juicio por el secuestro y asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda llevado a cabo en febrero de 2024 por miembros del Tren de Aragua.

La Fiscalía pidió una pena de 20 años de cárcel, condena máxima fijada bajo las condiciones del
El fiscal regional Héctor Barros detalló el rol que tuvo el acusado. «En este primer juicio se va a enfocar toda la prueba de la Fiscalía en acreditar la participación de él en el delito de secuestro con homicidio. Este imputado realiza la grabación del video (del rapto) que finalmente mandan a los estamentos superiores de la organización, en primer lugar, y, en segundo lugar, es quien concurre a retirar a la mitad de los partícipes del secuestro con homicidio que ingresan al inmueble de la víctima», explicó el persecutor a cargo del caso.
UN CASO FUERA DE LO COMÚN
Barros explicó que este caso parte con características inusuales. «La motivación para este secuestro es una motivación distinta a los secuestros que comete el Tren de Aragua. Hemos estado acostumbrados a que secuestran en la vía pública por lo general, tras hacer las llamadas extorsivas para efectos de poder cobrar y los secuestrados son personas que también cometen otros delitos, por eso es que ellos se conocen».
«En este caso en particular no existe ninguna de esas motivaciones, sino que es todo lo contrario, la única razón es que el perfil de él es un perfil político de una persona que había estado en dos intentos golpistas en contra del gobierno de Nicolás Maduro», añadió.
Juan Carlos Manríquez, abogado de la familia Ojeda, coincidió con esto. «Nosotros sostuvimos en la apertura de este caso el punto de inflexión que significó para Chile, para Latinoamérica y específicamente para las víctimas el hecho que a las 3 de la mañana, en el lugar más íntimo de una casa, cinco sujetos caracterizados como policías, más un apoyo financiero, estratégico y logístico de alto nivel, irrumpieran en la intimidad de ese hogar para llevarse a un sujeto exhibido como un trozo de carne frente a todo el mundo, en ropa interior, para dar una señal de que todos aquellos que se habían levantado contra un régimen dictatorial en su país debían ser alcanzados y eliminados».

