Margarita ya cuenta con esquemas de regímenes especiales; lo que le falta es un orden claro de ejecución institucional. Así lo sostiene el abogado especialista Jerjes Dorta Martínez, para quien la isla de Margarita no necesita inventar un modelo financiero desde cero, sino decidir con precisión qué reglas construir primero y qué organismos deben formalizarlas.

Proponen hoja de ruta regulatoria para que Margarita opere con activos digitales
De acuerdo con Dorta, la viabilidad del proyecto depende del trabajo coordinado de cuatro actores fundamentales:
- Asamblea Nacional: Legislar un marco jurídico específico y adaptado para activos digitales.
- Ejecutivo Nacional: Definir por decreto el alcance del ecosistema dentro de la Zona Económica Especial (ZEE).
- Superintendencia de Criptoactivos y Seniat: Otorgar licencias operativas y fijar reglas de tributación claras.
- Gobernación y Alcaldías: Gestionar la operatividad y adopción en el día a día de la comunidad insular.
Un aspecto decisivo planteado por el especialista es la relación con el sector bancario: los proveedores de servicios con licencia requieren normas transparentes para interactuar con los bancos locales, mientras que la banca necesita certeza absoluta sobre la trazabilidad y el origen de los fondos.
El ejemplo de referentes internacionales
Dorta enfatizó que jurisdicciones como Malta, Emiratos Árabes Unidos y Singapur lograron el éxito regulatorio no al enfocarse únicamente en atraer empresas, sino al definir con exactitud qué tipo de licencias existían y cuáles autoridades las otorgaban.
«Primero va la regla y después la promoción comercial. Si se invierte el orden, el capital llega, evalúa el entorno y se va», advirtió el jurista.
Una propuesta dividida en tres etapas
Para lograr una adopción sostenible, la propuesta regulatoria contempla tres fases progresivas:
- Corto plazo: Creación de un régimen de licencias para proveedores de activos digitales e implementación de un sandbox regulatorio insular (entorno de pruebas supervisado).
- Mediano plazo: Establecimiento de incentivos tributarios para la exportación de servicios digitales y actualización de normativas contra la legitimación de capitales, alineadas con los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
- Largo plazo: Desarrollo de programas de residencia digital y promoción internacional del destino, respaldados por una infraestructura de pagos plenamente funcional.
Beneficios directos para la economía insular
Para el comercio local y los ciudadanos, la meta se traduce en beneficios concretos: pagos internacionales más ágiles, una mejor experiencia transaccional para el visitante y la generación de empleo calificado en áreas tecnológicas que diversifiquen la economía más allá del ciclo turístico tradicional.
Jerjes Dorta concluyó que el verdadero éxito no se medirá por la cantidad de empresas que desembarquen inicialmente, sino por cuántas decidan quedarse e invertir. «Margarita no necesita ser el destino más barato del Caribe, sino el más previsible e institucionalmente seguro», puntualizó.


