Crisis eléctrica constituye el problema número uno del sector educativo tras el arranque del año escolar
Fausto Romeo, director general de Consenso Educativo y coordinador de la Comisión de Educación de Consecomercio, afirmó que los cortes eléctricos, los cuales se extienden por hasta seis horas diarias, perjudican la asistencia de estudiantes y docentes, y obligan en determinados casos a paralizar las actividades escolares.

Crisis eléctrica constituye el problema número uno del sector educativo tras el arranque del año escolar
Por ello, Romeo opinió que la crisis eléctrica se ha posicionado como el problema número uno para el sector educativo en el arranque del año escolar 2026-2027, si bien prevalecen otras dificultades como los bajos salarios, la escasez de personal docente, etc.
Durante una intervención en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, Romeo precisó que las interrupciones del servicio eléctrico limitan el desarrollo de las actividades académicas al impedir el funcionamiento de equipos audiovisuales, la activación de bombas de agua para baños y filtros, así como el uso de ventiladores en las aulas.
Esta coyuntura se profundiza por las intensas temperaturas asociadas al fenómeno El Niño y a la presencia de entre 25 y 40 alumnos por salón.
“El punto número uno en este año escolar se llama la falta de energía eléctrica. Esa es una cuestión que realmente está afectando anímicamente, emocionalmente y la asistencia”, enfatizó.
A los inconvenientes en los servicios públicos se suma la falta de docentes. Romeo aseveró que actualmente existe un deficit de 20.000 profesores en áreas específicas, algo que también ha comenzado a repercutir en las instituciones privadas.
A modo de ilustración, puntualizó que el Instituto Pedagógico de Caracas albergaba anteriormente a una matrícula de 9.000 estudiantes y egresaba a unos 1.500 profesores de diversas ramas; en contraste, hoy en día se inscriben entre 1.000 y 1.500 alumnos, y se gradúan apenas entre 80 y 90.
Añadió que las facultades de pregrado y posgrado continúan ofreciendo alternativas académicas junto a programas de especialización. No obstante, señaló que los bajos ingresos merman el interés por formarse y mantenerse en el ejercicio docente.
Frente a este escenario, Romeo sostuvo que el salario medio de un docente tendría que fijarse en un piso mínimo de 350 dólares.
En otro orden de ideas, aclaró que la educación privada y la representación empresarial no rechazan el pago de prestaciones sociales, aunque sugieren que estas se calculen de manera anual mediante una liquidación al cierre de cada ciclo.
“Bienvenida a las prestaciones sociales, pero debe ser anualizada. Todos los años debe haber un corte, una liquidación y volver a comenzar”, manifestó.

