El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, reiteró este jueves que “nada está fuera de la mesa” respecto a Venezuela, en medio de las tensiones por la presencia militar estadounidense en el mar Caribe, que Washington justifica como parte de la lucha contra el narcotráfico y que Caracas percibe como un posible preámbulo para un ataque.
EE. UU. insiste: «Nada está fuera de la mesa» respecto a Venezuela
El funcionario conversó con One America News y, en extractos publicados este 20 de noviembre, señaló que Nicolás Maduro “no es un líder legítimamente electo en Venezuela” y reiteró las acusaciones de que presuntamente está involucrado en el tráfico de drogas, las cuales el líder chavista ha negado.
“Básicamente le mintió a la administración anterior diciendo que dejaría el cargo, y no lo hizo. Está involucrado en tráfico y está acusado. Tiene una orden de captura con una recompensa de cincuenta millones de dólares. Él lo sabe y nosotros lo sabemos”, expresó Hegseth.
El funcionario estadounidense también destacó que la designación del denominado Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera brinda a Estados Unidos “un montón de nuevas opciones”.
“Esto representa más herramientas para nuestro departamento, para darle opciones al presidente y, en última instancia, decir que nuestro hemisferio no será controlado por narcoterroristas, no será controlado por carteles”, añadió.
El domingo, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció la próxima designación, lo que convertirá en delito que cualquier persona en el país proporcione apoyo material al grupo.
“Se trata de opciones, y nosotros planificamos mejor que cualquier organización en el mundo. Queremos asegurarnos de que el presidente tenga alternativas, incluido hacer muchas cosas, como la misión contra los cárteles que estamos llevando a cabo. Nada está fuera de la mesa, pero nada está automáticamente sobre la mesa tampoco”, sentenció.
En contexto
Desde agosto, Washington mantiene un despliegue naval y aéreo en la región bajo el argumento de combatir el narcotráfico, lo que ha generado reacciones de Rusia, Reino Unido, Chile y otros organismos internacionales.
El Ejecutivo venezolano ha reiterado que la presencia militar estadounidense en el Caribe busca en realidad propiciar un “cambio de régimen” e instaurar una autoridad “títere” que permita apoderarse de los recursos naturales, especialmente del petróleo venezolano.
Hasta la fecha, el Ejército estadounidense asegura haber hundido 20 embarcaciones durante diversas operaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, en las que han perdido la vida más de 70 personas.
El pasado 9 de noviembre, Venezuela solicitó a la ONU activar sus mecanismos para “garantizar la paz y la soberanía” de los países de la región.
En un mensaje publicado en Telegram, el canciller Yván Gil celebró la postura del organismo internacional, que rechazó los recientes ataques de Estados Unidos a embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico.
“Venezuela celebra que las autoridades y los organismos del sistema de Naciones Unidas asuman la responsabilidad de rechazar estas agresiones injustificadas contra embarcaciones, así como las amenazas a la soberanía e integridad territorial de Venezuela, y la violación del derecho internacional y de los derechos humanos”, afirmó.
No obstante, Gil subrayó que “la amenaza y las agresiones contra una región declarada como zona de paz continúan”. Por ello, reiteró el llamado a todo el sistema de Naciones Unidas y organismos multilaterales a emplear sus mecanismos para defender la paz y la soberanía de todas las naciones, encomienda que, según él, les ha sido conferida por los pueblos del mundo.



