El dirigente opositor Henrique Capriles descartó la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en medio del despliegue de buques y tropas norteamericanas en aguas del Caribe, cerca del país, como parte de un plan contra el narcotráfico en la región.
Capriles rechaza una intervención militar en Venezuela: «No creo que EE.UU. esté pensando en abrir un frente de guerra»
En entrevista exclusiva con CNN, Capriles afirmó que no apoya ningún tipo de acción bélica y subrayó que la crisis política venezolana debe resolverse por vías pacíficas.
«Yo no estoy de acuerdo con la guerra, creo que no hay ninguna guerra buena. En el mundo hay muchos conflictos y lo que menos necesitamos es un conflicto armado en Venezuela», señaló.
El exgobernador de Miranda consideró que tras las elecciones presidenciales del año pasado, cuando —según él— no se respetó la soberanía popular, la crisis política se profundizó. Sin embargo, insistió en que la salida debe encontrarse en procesos de diálogo y negociación.
En ese sentido, propuso un encuentro directo entre Donald Trump y Nicolás Maduro, al estilo de las negociaciones que el mandatario estadounidense ha promovido en conflictos internacionales como la guerra en Ucrania.
«Creo que es el momento de abrir las puertas a un proceso de negociación cara a cara entre Trump y Maduro, pensando en la paz de los venezolanos», expresó.
Exige pruebas sobre el “Cartel de los Soles”
Capriles también pidió a Washington presentar evidencias concretas sobre los supuestos vínculos del gobierno venezolano con el Cartel de los Soles.
«Es una acusación muy grave. Los Estados Unidos tienen que mostrar las pruebas: quiénes integran el cartel, dónde opera, cómo opera. No en retórica, sino sobre la mesa», sostuvo.
El pronunciamiento ocurre en medio de un incremento de la tensión entre Caracas y Washington. Estados Unidos anunció el envío de cinco buques de guerra y 4.000 efectivos hacia el Caribe sur, mientras que Nicolás Maduro llamó a sus ciudadanos a alistarse en la defensa militar y celebró la coordinación de seguridad con Colombia, tras la orden de Gustavo Petro de militarizar el Catatumbo con 25.000 soldados.
La operación coincide con el aumento a 50 millones de dólares de recompensa por la captura de Maduro, a quien Washington vincula con un presunto cartel de narcotráfico calificado como organización terrorista.


