Las maquinarias encargadas de la recolección de escombros tras los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio están lanzando los restos de edificaciones colapsadas en las playas de La Guaira, el estado más afectado por el doblete sísmico.

Escombros estarían siendo lanzados a playas de La Guaira, alertan sobre los graves daños ambientales.
De acuerdo con lo precisado por el comunicador social y paramédico Rodolfo García, los escombros están siendo descargados entre los sectores de Tanaguarena y Naiguatá, según un video difundido este domingo 5 de julio en redes sociales.
De inmediato, la denuncia generó advertencias de especialistas sobre los riesgos ambientales que implica lanzar los escombros en las playas.
RIESGOS AMBIENTALES
En este sentido, la activista medioambiental Karen Brewer-Carías alertó sobre los peligros de depositar estos desechos en el mar, aunque la medida se presente como una «solución rápida» ante la magnitud de la emergencia.
Entre los principales riesgos señalados destaca la presencia de metales pesados, aditivos químicos, pinturas y tuberías de plomo o cobre en el concreto y los materiales industriales de los edificios colapsados, sustancias que se disuelven en el agua marina.
A esto se suma el polvo de cemento, el yeso y las partículas finas, que forman nubes de sedimentos capaces de bloquear la luz solar, alterar la fotosíntesis de las algas y asfixiar los arrecifes de coral y los lechos marinos de la costa guaireña.
Asimismo, la ausencia de un control sanitario forense estricto en el traslado de los escombros también preocupa a los especialistas, ya que buena parte de estos restos arrastra materia orgánica que puede contaminar microbiológicamente las aguas costeras y elevar los riesgos de brotes de enfermedades en la zona.
A ello se añade la fragmentación de materiales sintéticos y plásticos, que ingresan directamente a la cadena alimentaria de la fauna marina y puede provocar mortandad de peces y tortugas.
Sin embargo, las consecuencias no se limitan al plano ambiental, ya que las comunidades que dependen de la pesca artesanal en el litoral guaireño se pueden ver afectadas por la destrucción de sus zonas tradicionales de extracción por la alteración del fondo marino y la muerte de especies comerciales.
Además, los hierros retorcidos, bloques de hormigón y vigas sumergidas o flotantes representan obstáculos peligrosos para las embarcaciones pesqueras, comprometiendo a mediano plazo la viabilidad recreativa y turística de las playas de la zona.

