El caso de la mujer que se durmió una noche de noviembre y despertó en enero.

El insólito caso de Nicole Delien, una adolescente estadounidense que llegó a dormir 64 días seguidos debido a un extraño trastorno neurológico, volvió a viralizarse durante los últimas semanas en redes sociales, en medio de las conmemoraciones del Día Mundial de las Enfermedades Raras, que busca visibilizar condiciones tan poco comunes como la suya.
De acuerdo con lo reseñado por Closer y otros medios estadounidenses, el caso se remonta a 2011 cuando ella tenía 17 años y era residente de Pensilvania.
Lo que se detalló, es que en aquella oportunidad se fue a dormir una noche de noviembre sin imaginar que despertaría recién en enero del año siguiente.
Su prolongado letargo, que se extendió durante 64 días, llamó rápidamente la atención de los medios internacionales, sorprendidos por la magnitud del episodio.
El caso de la mujer que se durmió una noche de noviembre y despertó en enero
Según reportó el diario británico Daily Mail, Nicole padecía un trastorno neurológico extremadamente raro: el síndrome de Kleine-Levin, también conocido como el «síndrome de la Bella Durmiente».
Esta condición provoca episodios de hipersomnia severa que pueden durar días, semanas e incluso meses, acompañados de alteraciones cognitivas y conductuales.
Aunque su nombre suene casi poético, la enfermedad representa un desafío profundo para quienes la padecen y para sus familias.
LO QUE SE SABE DE LA ENFERMEDAD
El síndrome de Kleine-Levin se caracteriza por períodos en los que el paciente duerme casi todo el día, despertando solo por breves momentos para comer o ir al baño.
De acuerdo con la Fundación del Síndrome de Kleine-Levin, estos despertares suelen ser confusos y desorientadores. Durante los episodios, la persona puede experimentar apatía, letargo, irritabilidad e incluso hipersensibilidad a la luz y al sonido.
En algunos casos, también se presentan comportamientos inusuales o trastornos alimentarios, lo que complica más el diagnóstico.
En el caso de Nicole, los episodios eran particularmente intensos. Durante su crisis más prolongada, entre noviembre de 2011 y enero de 2012, dormía entre 18 y 19 horas al día.

Cuando despertaba, lo hacía en un estado casi automático, similar al sonambulismo, sin plena conciencia de su entorno.
Su familia debía vigilarla constantemente para asegurarse de que comiera y se mantuviera hidratada. Al finalizar cada episodio, la joven no recordaba prácticamente nada de lo ocurrido, como si esos días hubieran desaparecido de su memoria.
El diagnóstico definitivo llegó en 2013, tras años de incertidumbre. El síndrome de Kleine-Levin es tan poco común que se estima que solo unas mil personas en el mundo lo padecen, y el proceso diagnóstico puede tardar hasta cuatro años debido al desconocimiento general sobre la enfermedad.
El caso de Nicole Delien no solo puso en evidencia la complejidad de este trastorno neurológico, sino que también ayudó a visibilizar una condición que, aunque rara, transforma profundamente la vida de quienes la enfrentan.
El caso de Sharik Ávila
Esta condición neurológica extremadamente rara provoca episodios de hipersomnia profunda en los que el paciente puede dormir durante días, semanas o incluso meses seguidos.
- Duración: Sharik ha tenido episodios en los que se durmió en noviembre y no despertó hasta enero, sumando periodos de hasta 70 días de sueño ininterrumpido.
- Cuidados: Durante estos meses, su madre la alimentaba con jeringas de líquidos cada pocas horas y la movía constantemente para evitar llagas, ya que la joven no respondía a estímulos externos como agua fría o ruidos fuertes.
- Secuelas: Al despertar, Sharik suele presentar desorientación temporal y pérdida de memoria sobre lo ocurrido durante su «hibernación», preguntando de inmediato cuántos días han pasado.
Otros casos históricos similares
Aunque el de Sharik es el más reciente y viral, existen antecedentes históricos de «bellas durmientes» reales:
- Ellen Sadler (Reino Unido, 1871): Conocida como «la niña durmiente de Turville», se durmió a los 11 años y permaneció en ese estado durante nueve años, despertando poco después de la muerte de su madre en 1880.
- Karolina Olsson (Suecia, 1876): Es el caso de sueño más largo registrado; permaneció dormida durante 32 años (de los 14 a los 46 años) tras un golpe en la cabeza.

