Un macrooperativo de seguridad coordinado por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) culminó con la captura de 85 prófugos de la justicia que contaban con notificación roja. El despliegue, ejecutado entre junio y noviembre en 17 naciones de América y Europa, logró la detención de cuatro presuntos miembros de la banda criminal de origen venezolano conocida como el Tren de Aragua.
La operación, que contó con el respaldo financiero de la Unión Europea a través del programa El Paccto 2.0 —una iniciativa diseñada para tejer una red permanente de investigadores de fugitivos—, tuvo como objetivo prioritario localizar a delincuentes de alto perfil vinculados a delitos violentos y a la delincuencia organizada transnacional.
La conexión financiera del ‘Tren de Aragua’
Entre las capturas más significativas destaca la de cuatro supuestos operadores del ‘Tren de Aragua’, quienes fueron interceptados por las autoridades en Colombia y España.
Dentro de este grupo figura Lissette Ysabel Rojas Guevara, catalogada como uno de los objetivos prioritarios para la justicia de Chile. Según detalló Interpol en su comunicado emitido este lunes, Rojas Guevara fue aprehendida el pasado 7 de noviembre en Molina de Segura, una localidad de la región de Murcia, al sureste de España. Su detención se produjo en el contexto de una redada más amplia ejecutada por la Policía Nacional española, que dejó un saldo total de 52 miembros de dicha organización criminal detenidos.
Las investigaciones apuntan a que Rojas Guevara jugaba un rol clave en la estructura financiera de la banda. Chile la requería por su presunta participación en un esquema de fraude con criptomonedas que supera los 138 millones de dólares. Las autoridades sostienen que este mecanismo era utilizado para blanquear capitales provenientes del narcotráfico y la extorsión, operando en un eje que abarcaba Chile, Colombia, Venezuela y la Península Ibérica.
Alcance global: Del PCC al narcotráfico en Europa
El operativo no solo golpeó a la estructura venezolana. En Portugal, las autoridades lograron la captura del ciudadano brasileño Daniel Dago, presuntamente vinculado al Primeiro Comando da Capital (PCC). Esta detención fue clave para desarticular una ruta logística de tráfico de cocaína que conectaba Sao Paulo con el continente europeo.
Paralelamente, en Ecuador, la cooperación entre la policía local y la unidad de apoyo a la investigación de fugitivos de Interpol permitió el arresto de un ciudadano lituano, identificado por las siglas LG, buscado en su país de origen por delitos de narcotráfico.
En el cono sur, las acciones en Chile derivaron en nueve detenciones adicionales: cuatro ciudadanos chilenos requeridos por tribunales locales y cinco extranjeros solicitados por otras jurisdicciones.
Coordinación intercontinental
Para ejecutar estas acciones, los cuerpos de seguridad de los 17 países participantes —Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Francia, Italia, Jamaica, Panamá, Perú, Portugal y República Dominicana— establecieron mesas de trabajo estratégicas en El Salvador y Ecuador durante los meses de junio y noviembre.
El balance final de los detenidos refleja la peligrosidad de los perfiles rastreados:
- 29 acusados de tráfico de drogas.
- 28 buscados por delitos contra menores de edad.
- 19 requeridos por homicidio.
- 7 acusados de violación.
La lista se completa con individuos solicitados por trata de personas, lavado de dinero y asociación ilícita, reafirmando el compromiso de los países miembros de cerrar el cerco sobre el crimen organizado global.
Con información de SWI swissinfo.ch / EFE.


