Los países se miden por su economía, empleo, seguridad, educación, salud, libertades y calidad institucional. También pueden medirse observando hacia dónde caminan las personas. Millones de seres humanos califican a los países con sus pies cuando deciden entrar, permanecer, marcharse o regresar.
De esa observación nace el Índice Jatar del Movimiento Migratorio Mundial. Su propósito es comparar la capacidad demostrada de cada país para atraer población y conservar a sus nacionales. La prueba inicial comprende 228 países y territorios, utilizando las últimas cifras mundiales comparables de Naciones Unidas, acumuladas hasta 2024.
No afirmamos que toda emigración demuestra pobreza, dictadura o ausencia de Estado de derecho. Las personas migran por razones económicas, familiares, religiosas, educativas, culturales, ambientales o porque otro país ofrece mayores oportunidades. El índice mide primero el movimiento humano; las causas se investigan después, sin presumirlas.
La fórmula piloto combina atracción de inmigrantes, retención de nacionales, balance migratorio y tendencia. Conserva las cantidades absolutas como contexto, pero calcula las posiciones principalmente mediante proporciones respecto de la población. Estados Unidos puede recibir millones de personas, mientras un país pequeño puede recibir muchas menos y representar un porcentaje mayor de sus habitantes.
El resultado va de menos 100 a más 100. Los países situados arriba muestran mayor capacidad relativa para atraer y retener población. Los ubicados abajo pierden nacionales, reciben pocos inmigrantes o presentan ambas situaciones. El número no constituye una sentencia definitiva, pero ofrece una señal que merece ser estudiada.
El proyecto encontró una dificultad importante: las cifras acumuladas conservan la memoria del pasado. El Salvador mantiene una enorme diáspora formada por la guerra civil, la violencia, las diferencias salariales y las redes familiares establecidas en Estados Unidos. Aunque actualmente mejore su seguridad, esas redes pueden seguir facilitando nuevas migraciones. A este fenómeno lo denominamos efecto de persistencia de la diáspora.
Por eso el diseño debe ofrecer dos resultados. El índice estructural mostrará la realidad acumulada durante décadas. El índice dinámico medirá si las salidas recientes aumentan, disminuyen o comienzan a convertirse en retorno sostenible. Venezuela puede registrar un resultado estructural profundamente negativo por sus más de ocho millones de emigrantes acumulados, mientras otro país podría conservar una diáspora histórica y mostrar recuperación reciente.
Nuestro trabajo requiere revisión de matemáticos, demógrafos, economistas, abogados, sociólogos y especialistas migratorios. También necesita fuentes auditables, pruebas de sensibilidad y reglas especiales para territorios, países pequeños y de otras variables.
El Índice Jatar convierte millones de decisiones humanas en una nueva medida para comprender a los países. Nos permite preguntar qué están diciendo las personas cuando deciden permanecer, marcharse en busca de oportunidades o escapar porque ya no encuentran seguridad para criar a sus hijos y construir su futuro.
Esos movimientos no explican por sí solos toda la realidad de una nación, pero revelan algo que ningún gobierno puede ocultar fácilmente: dónde las personas encuentran razones para llegar, quedarse o regresar, y de cuáles sienten la necesidad de salir.
Braulio Jatar Alonso
Abogado, comunicador, escritor, fundador y profesor en colegio y creador del Índice Jatar del Movimiento Migratorio Mundial


