Lo que comenzó como una protesta espontánea por los masivos cortes de electricidad ha destapado, según el gobierno de Miguel Díaz-Canel, la verdadera intención de la administración de Donald Trump: una estrategia para asfixiar económicamente al país y allanar el camino para una intervención externa.
La Habana denuncia una campaña de “castigo colectivo” en medio de la crisis energética y las amenazas de Trump
En un discurso pronunciado este miércoles, el mandatario cubano vinculó directamente el recrudecimiento del bloqueo con las recientes declaraciones del expresidente estadounidense, quien alardeó de su capacidad para «hacer lo que quiera» con una nación a la que describió como «quebrada». «Nos amenazan con derrocar el orden constitucional mientras intentan adueñarse de nuestros recursos», sentenció Díaz-Canel, defendiendo que, ante el «peor escenario», la sociedad responderá con una «resistencia inexpugnable».
La crisis, desatada por un «cerco energético» que ha paralizado parcialmente el transporte y la actividad económica, se recrudece justo cuando La Habana intenta tender puentes con su diáspora. El lunes, el gobierno anunció una reforma para flexibilizar la inversión de cubanos residentes en Estados Unidos, una medida que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, descalificó de inmediato por considerarla insuficiente.
Horas más tarde, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla contraatacó en redes sociales y en declaraciones a la prensa local, acusando a Washington de imponer un «castigo colectivo». «Pretenden destruir la soberanía y tomar el control del país aprovechando las limitaciones que ellos mismos han generado durante seis décadas», afirmó Rodríguez, quien insistió en que ni la falta de combustible ni las presiones externas lograrán doblegar «la creatividad y la voluntad del pueblo en defensa de la patria».
Mientras la diplomacia cubana denuncia lo que considera una agresión sistemática, en las calles el descontento social sigue latente. La combinación de la ofensiva política de Trump y la debacle energética sitúan a la isla en uno de sus momentos más tensos de los últimos años, con un gobierno que llama a la unidad frente al «enemigo externo» y una población que lidia día a día con los apagones.
Con información de El Periódico.


