A dos semanas de los destructivos sismos los venezolanos continúan buscando a sus familiares bajo escombros.

Los ciudadanos venezolanos continúan la remoción manual de bloques de concreto en el litoral central a dos semanas de los destructivos sismos. Por lo tanto, los sobrevivientes modificaron su objetivo inicial y abandonaron la esperanza de hallar personas con vida en los edificios derruidos. Las comunidades costeras asumen las labores de excavación debido a la falta de maquinarias pesadas suficientes en los sectores populares.
Labores manuales en Catia La Mar y testimonios del litoral
Por otro lado, jóvenes voluntarios cargan bolsas mortuorias blancas que contienen restos humanos recuperados entre la maraña de cabillas torcidas.
Sin embargo, los equipos internacionales de rescate ya abandonaron el país tras cumplir los protocolos iniciales de asistencia humanitaria de emergencia. En consecuencia, los habitantes de Catia La Mar diseñan croquis improvisados sobre las sábanas para determinar los puntos de excavación profunda. El cansancio físico y las recurrentes réplicas geológicas complican las extenuantes jornadas cotidianas en las cuales los familiares buscan cuerpos.
El temor a las fosas comunes y la identificación de las víctimas
El joven Breykel Rosas recolectó pequeños fragmentos óseos pertenecientes a su primo de un año en una funda de almohada. Además, el ciudadano de veintisiete años golpea con un mazo de hierro una pesada columna para localizar a otra sobrina.
A pesar del peligro inminente de derrumbe, los vecinos asierran las barras de refuerzo sin utilizar equipos industriales de protección personal. Por su parte, el padre de familia José Manuel Díaz expresó su profundo temor ante una posible sepultura de los restos en fosas comunes anónimas. Igualmente, María Liendo marca las bolsas plásticas con un rotulador permanente para asegurar el posterior reconocimiento de su cuñado en la morgue.
Alucinaciones por el duelo y advertencias de los bomberos internacionales
Varios sobrevivientes afirman que escuchan gritos y lamentos provenientes de las profundidades del hormigón durante las largas noches en vela. Por esta razón, la ciudadana Marry Alexander Escobar camina diariamente sobre los bloques destruidos llamando a sus seres queridos por sus nombres.
Los rescatistas extranjeros de Paraguay y Brasil atribuyen estos fenómenos auditivos a intensas alucinaciones psicológicas provocadas por el trauma. Particularmente, las autoridades sanitarias de la Organización Mundial de la Salud advierten sobre los riesgos biológicos latentes por la falta de agua potable. De manera paralela, el Estado venezolano mantiene el despliegue de grúas en Caraballeda para acelerar la limpieza general de las vías principales. Los desgarradores testimonios recolectados por los reporteros de guerra reflejan la cruda realidad del litoral norte donde muchos solo desean encontrar los cuerpos de sus seres queridos y darles la merecida sepultura.

