Israel y Líbano acordaron renovar el frágil alto el fuego vigente entre ambas partes, con la intención de continuar las negociaciones hacia un eventual acuerdo de paz más amplio, según un comunicado conjunto respaldado por Estados Unidos.
Israel y Líbano acuerdan extender frágil alto el fuego en medio de tensiones
El entendimiento, mediado en conversaciones en Washington, surge tras una reciente escalada del conflicto y después de que fuerzas israelíes realizaran una de sus incursiones más profundas en territorio libanés en más de 25 años. Sin embargo, el acuerdo incluye puntos sensibles que generan dudas sobre su viabilidad a largo plazo.
Según AP, entre las condiciones planteadas se establece que el cese de hostilidades dependerá de la suspensión total de los ataques de Hezbolá y la retirada de sus operativos al sur del río Litani, ubicado a unos 30 kilómetros de la frontera con Israel. En esas áreas, el pacto prevé que el Ejército libanés asuma el control total, excluyendo la presencia de actores armados no estatales.
El documento también contempla la creación de “zonas piloto” dentro del territorio libanés bajo control exclusivo de las fuerzas armadas del país, lo que supone un desafío para el debilitado aparato militar libanés, en un contexto donde Hezbolá mantiene fuerte presencia en varias regiones.
Asimismo, el acuerdo incluye referencias a la eventual desmovilización del grupo chií, respaldado por Irán, así como el desmantelamiento de su infraestructura armada, un punto rechazado por su liderazgo.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó el pacto como una “última oportunidad” para avanzar hacia un alto el fuego definitivo y un acuerdo integral, tras el fracaso de un intento previo de mediación en 2024.
Por su parte, el líder de Hezbolá, Naim Kassem, rechazó el acuerdo y lo describió como una imposición que podría generar divisiones internas en el Líbano, insistiendo en la continuidad de la resistencia mientras, según afirmó, persista la presencia israelí en territorio libanés.
Israel, en tanto, sostiene que su enfrentamiento es con Hezbolá y no con el Estado libanés, aunque ha mantenido operaciones militares en distintas zonas del país, incluso más allá del sur.
El acuerdo también busca separar el conflicto entre Israel y Líbano de la guerra regional con Irán, al establecer que cualquier arreglo de paz deberá negociarse directamente entre ambos Estados, con mediación de Estados Unidos, excluyendo otros canales de influencia.
Sin embargo, pese al anuncio, ambas partes mantienen operaciones militares y advertencias en el terreno, lo que refleja que la implementación del alto el fuego sigue siendo incierta y altamente inestable.


