Human Rights Watch (HRW) denunció este jueves que el gobierno de Estados Unidos deportó a más de 500 personas a países africanos con los que no tenían vínculos, entre ellas personas venezolanas, «sin brindarles una oportunidad real para impugnar su expulsión o expresar sus temores sobre el destino al que serían enviados».

Venezolanos figuran entre los más de 500 deportados por EE. UU. a países africanos, según HRW
En un informe, la organización documentó casos de personas que no podían ser deportadas directamente a sus países de origen debido al riesgo de «persecución, tortura u otros abusos», pero que fueron trasladadas a terceros países africanos.
HRW señaló que algunas de las personas deportadas fueron detenidas a su llegada y que varias terminaron sin alternativas viables distintas a regresar a sus países de origen, pese a los riesgos que podrían enfrentar allí.
Entre febrero y julio de 2026, investigadores de la organización entrevistaron a 24 personas trasladadas desde Estados Unidos a Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Esuatini y Sudán del Sur.
La organización también documentó que algunas de las personas enviadas a estos países corrían riesgo de sufrir persecución u otros abusos graves en los lugares de destino. Entre ellas había al menos una docena de personas LGBTI que fueron trasladadas a países africanos donde las relaciones entre personas del mismo sexo están penalizadas.
Caso de venezolanos enviados a África
El informe recoge además casos relacionados con ciudadanos venezolanos. HRW señaló que el 20 de agosto de 2026 llegaron a Liberia 14 nacionales de terceros países en un vuelo que también trasladaba a otras seis personas que se negaron a desembarcar en ese país y posteriormente fueron llevadas a Guinea Ecuatorial.
Según la organización, las transferencias de ese día no se ajustaban a los términos del acuerdo de cooperación en materia de asilo, debido a que la mayoría de las personas trasladadas contaba con protección contra la expulsión por existir un riesgo de persecución o tortura en sus países de origen.
Entre los países de origen de esas personas figuraban Camerún, Colombia, Eritrea, Guatemala, Honduras y Venezuela.
HRW citó además una investigación de The New York Times, que entrevistó a 10 de los deportados que viajaron hacia Liberia. Según el diario, los entrevistados describieron meses de detención en Estados Unidos y un traslado de 14 horas hacia África durante el cual algunos aseguraron haber recibido un trato abusivo o violento por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Cinco de las personas entrevistadas afirmaron haber sido «golpeadas» por agentes de ICE, incluyendo casos en los que, según sus testimonios, fueron arrojadas al suelo o recibieron golpes. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) negó esas acusaciones.
Uganda concentra la mayoría de las órdenes de expulsión
El informe también señala que Uganda se convirtió en el principal destino de las órdenes de expulsión de nacionales de terceros países hacia África.
De acuerdo con HRW, entre el 20 de enero de 2025 y el 31 de julio de 2026, Uganda concentró cerca de 90 % de las órdenes de expulsión de nacionales de terceros países hacia países africanos.
La organización indicó que, entre enero de 2025 y finales de mayo de 2026, alrededor de 2.718 casos de asilo fueron cerrados con Uganda señalado como el país donde se solicitaría protección.
Aunque el Ministerio de Exteriores de Uganda afirmó que su acuerdo con Estados Unidos únicamente contempla personas de origen africano, HRW identificó alrededor de 200 casos de solicitantes de asilo de países fuera de África. Entre ellos había 16 venezolanos, además de ciudadanos de Rusia, India, Singapur, China, Haití, Siria, Irán y México.
Las personas entrevistadas por Human Rights Watch también describieron las condiciones de los vuelos de deportación. Algunas aseguraron que permanecieron esposadas y encadenadas durante trayectos que en ciertos casos duraron 18 horas o más, además de recibir poca o ninguna información sobre su destino.
Human Rights Watch sostuvo que estas expulsiones pueden vulnerar las obligaciones de Estados Unidos en materia de no devolución cuando las personas son enviadas a lugares donde podrían sufrir «persecución, tortura u otros abusos graves», o desde donde podrían ser posteriormente devueltas a sus países de origen.
La organización pidió al gobierno estadounidense detener las deportaciones de solicitantes de asilo y refugiados hacia terceros países que no tengan capacidad para garantizar procedimientos de asilo plenos y justos.
Asimismo, instó a los gobiernos africanos a respetar el principio de no devolución y garantizar la seguridad y los derechos fundamentales de las personas trasladadas a sus territorios.
HRW recordó que la Corte Suprema de Estados Unidos tiene previsto examinar en diciembre si la política de expulsión hacia terceros países «viola» las garantías del debido proceso establecidas en la Constitución estadounidense o las prohibiciones de enviar a personas a lugares donde puedan enfrentar tortura.


