La familia del migrante venezolano Wilber Rafael Garcés Pérez sigue clamando para que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos le proporcione la atención médica que necesita con carácter de urgencia, incluyendo una cirugía de extracción de proyectil.

Caso Wilber Garcés: Madre del venezolano baleado por el ICE clama por cirugía urgente para extraer el proyectil
Es de recordar que Wilber fue baleado por un agente migratorio el pasado domingo en Texas y permanece en un centro de detención con la bala aún alojada en la espalda.
La madre del venezolano, Flor Pérez, le detalló a la agencia AFP que la bala alojada cerca de la columna le ha causado inmovilidad en el lado izquierdo de su cuerpo y teme que el proyectil se mueva hacia algún órgano.
«Está bastante lastimado y con mucho dolor», dijo Pérez al ser entrevistada en el estado Lara.
Recordó que tras ser llevado dos veces a un hospital, Wilber fue regresado al centro de detención y que hasta ahora solo ha recibido calmantes de las enfermeras del lugar. Pérez sostuvo que su hijo requiere una cama clínica, ya que las condiciones en las que se encuentra no son óptimas para su situación médica.
El miércoles, durante una conferencia de prensa desde el centro de detención, Wilber señaló que «el disparo le fracturó la clavícula y en el hospital que me llevaron no me pudieron sacar la bala» porque estuvo cerca de alcanzar su columna.
Horas después, su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, informó que Garcés fue nuevamente «trasladado a otro hospital porque ahora sufre parálisis del lado izquierdo».
Flor Pérez vive en Venezuela con el hijo de Wilber, un menor de edad que padece una discapacidad motora (parálisis cerebral) desde su nacimiento. El pequeño depende económicamente de las remesas que Garcés envía desde Texas para sus medicinas y tratamientos.
La progenitora de Wilber pidió una investigación y que se apliquen sanciones correspondientes al funcionario que disparó. Catalogó el procedimiento policial como una flagrante violación de los derechos humanos.
«Él me llamó por videollamada y lo vi en el momento cuando él estaba estacionado en su carro sentado y me cuenta que venía un carro y lo chocó y entonces dice `mamá, me dispararon, me dispararon´», relató Pérez.
Otros parientes de Wilber en Venezuela denunciaron la opacidad del procedimiento de ICE. Su tía Gladys Pérez expresó su «rechazo absoluto» y denunció el uso desmedido de la fuerza.
«La verdad es que no había motivo para dispararle a Wilber, dicen que huyó. Sin embargo, no me parece que sea un motivo. No es un delincuente. No debe ser tratado como tal», dijo la tía de Wilber desde el estado Yaracuy.
Gladys Pérez también reclamó que el ICE mantiene un cerco informativo, pues hasta el momento la familia desconoce el estatus legal bajo el cual lo tienen retenido.
Wilber Garcés tenía más de cinco años fuera de Venezuela e ingresó legalmente a Estados Unidos desde México hace casi tres años bajo el programa de parole humanitario y con solicitud de asilo en curso, según sus familiares.
De igual manera, María Flor Sequera, abuela del migrante venezolano, expresó su dolor por lo ocurrido y mantiene la esperanza en que «todo esto termine para bien».

