El cardenal Baltazar Porras condenó este miércoles la anulación de su pasaporte en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, impidiéndole viajar a Madrid para cumplir con sus compromisos eclesiales.
«Es un atentado a mis derechos»: Baltazar Porras condena anulación de pasaporte
En un comunicado dirigido a los obispos del país, Porras relató los detalles del suceso en el área de Migración. El cardenal narró que el oficial de turno alegó «problemas con el sistema» y que, en dos ocasiones, le indicaron que su identidad figuraba como fallecida en el registro. La retención se extendió durante la queja:
“Me dijeron que no podía viajar y me acompañaron mientras reclamaba mi equipaje, incluso hasta para ir al baño me siguieron preguntándome a qué iba”, narró el cardenal.
A pesar de haber presentado su pasaporte del Estado Vaticano, que le otorga prerrogativas diplomáticas, Porras fue obligado a firmar documentos que indicaban su impedimento para abordar el vuelo por «incumplimiento de las normas para viajar», sin recibir justificación clara.
El incidente fue calificado por el propio cardenal como un «atentado contra los derechos ciudadanos». De forma paralela, la acción generó una fuerte crítica de organismos externos.
José Leonardo Carta Tirado, canciller del Gran Priorato de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, denunció que la retención constituye una «violación flagrante de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas», que protege a los agentes diplomáticos.
El canciller solicitó formalmente a la Secretaría de Estado del Vaticano que «eleve una protesta formal contra las autoridades venezolanas y que se garantice la restitución inmediata de los documentos y el libre tránsito internacional del cardenal».
El cardenal Porras enfatizó que, a pesar del incidente, su mensaje se mantiene centrado en el periodo navideño:
“Estamos en tiempos navideños. La fuerza está en la debilidad del pesebre, en la fragilidad de la verdad que se construye en paz, sin violencias y sin abusos”, señaló, buscando transmitir un «signo de esperanza y de búsqueda de paz más allá de la división y el odio».
Con información de Sumarium


