A DORMIR TRANQUILOS, QUE ELLOS ESTÁN CON NOSOTROS
Por Alejandro Prado Jatar | Lencería ideal para las camas de un hotel en donde se celebre un congreso de entomología… Ya voy a reservar mi habitación.
Por cierto, ¿qué pasaría si todos los insectos desaparecieran de un momento a otro?
Aquí un brevísimo resumen:
Se derrumban las redes tróficas: millones de especies de aves, anfibios, reptiles y mamíferos perderían su principal fuente de proteína y se entraría a un oscuro proceso de extinción en cascada.
Falla la polinización: alrededor de las tres cuartas partes del volumen de frutas, verduras y semillas desaparecerían, causando hambrunas crónicas y deficiencias nutricionales masivas.
Colapsa el reciclaje de materia orgánica: sin insectos detritívoros, se acumularían cadáveres y restos vegetales. Ante tal situación, se bloquea el ciclo de nutrientes, se degradaría la fertilidad del suelo a escala global y la materia seca vegetal estaría a la merced de incendios forestales que harían cambiar el clima actual.
La agricultura industrial se volvería insostenible: incluso los cereales “menos dependientes” se verían afectados por suelos pobres, plagas descontroladas y pérdida de biodiversidad funcional.
En términos científicos: los insectos son el engranaje central de los ciclos de energía y nutrientes terrestres; si extraes ese engranaje, el sistema natural no se “adapta” y se desintegra. En otras palabras, tendremos que volver a un planeta similar al existente hace 600 millones de años, antes que apareciesen los insectos y los arácnidos.


