Tras el levantamiento oficial de la veda el pasado 1 de julio, los pescadores artesanales de Playa Moreno y La Caranta, en el municipio Maneiro, reportan un inicio de temporada caracterizado por capturas moderadas y un fuerte impacto económico debido a los costos de movilización en altamar.
Temporada de pulpo en Margarita arranca con capturas moderadas y presión por costos operativos
Aunque los primeros tres días de la zafra de este recurso —clave para la economía local y los mercados de exportación— arrancaron con buen ritmo registrando entre 50 y 100 kilos por embarcación, el panorama cambió en las jornadas posteriores. Las fuertes corrientes marinas estabilizaron el promedio diario actual entre los 20 y 40 kilos por bote.
Navegación a mayor distancia en busca del recurso
Ante la disminución del producto en las zonas tradicionales cercanas, los marineros se han visto obligados a navegar distancias mucho más largas hacia puntos como el archipiélago de Los Frailes y las olas de Barlovento. La expectativa del sector está puesta en que el pulpo comience a ingresar pronto por el sur de la isla y el sector de El Farallón.
Carlos Campos, pescador de Playa Moreno, señaló que la pesca es una faena diaria sujeta a múltiples variaciones climáticas. Destacó que, aunque este año existe un marcado interés por parte de las empresas compradoras y caveros, los volúmenes actuales del producto aún no rinden según las estimaciones iniciales de la temporada.
Combustible internacional reduce el margen de ganancia
El principal obstáculo que enfrenta el gremio pesquero en Nueva Esparta es el financiero, debido a que los ingresos percibidos apenas logran cubrir los gastos logísticos de cada salida a la mar.
Aliben Martínez, trabajador del mar de La Caranta, explicó el balance de la operación:
- Inversión en combustible: La mayor parte del dinero recaudado se destina a la compra de gasolina a precio internacional ($0,50 el litro), insumo indispensable para cumplir con los largos recorridos de búsqueda.
- Precio a nivel de playa: El rubro se está comercializando actualmente a un precio base de 5 dólares por kilogramo.
Los marineros insisten en que este valor resulta sumamente ajustado para amortizar el desgaste de los motores, reponer las artes de pesca y, al mismo tiempo, dejar un margen de ganancia limpio que permita el sustento de las familias de los pescadores.


