Ante los agudos problemas de salubridad comunitaria agravados por la escasez de agua, los residentes del urbanismo Doña Elisa, ubicado en el municipio García del estado Nueva Esparta, alzaron su voz para exigir a las autoridades competentes una inspección urgente que permita controlar y frenar las condiciones irregulares en las que operan improvisados espacios de cría.

Vecinos de Doña Elisa piden investigar tenencia de animales +VIDEO
La principal preocupación de la comunidad gira en torno a la tenencia de animales de granja en ambientes totalmente inapropiados. A la delicada situación sanitaria que enfrentan —marcada por acumular tres meses sin suministro de agua potable— se suma una flagrante y alarmante condición de presunto maltrato animal.
Evidencias de sufrimiento y desespero
Como prueba contundente de la situación, un lector de Reporte Confidencial hizo llegar material audiovisual donde se observa a un pequeño cochino confinado en un espacio extremadamente reducido, expuesto a altas temperaturas y sin las condiciones mínimas de humedad requeridas para su especie, evidenciando constantes muestras de desespero y angustia debido al encierro.
Los vecinos afirman que en repetidas oportunidades han acudido a la sede de la policía en Villa Rosa para solicitar su intervención —incluso guiados por la orientación de activistas independientes defensores de los derechos de los animales—, esto debido a la notoria ausencia de una oficina u ordenanza de bienestar animal en el municipio García. Sin embargo, hasta la fecha denuncian no haber obtenido respuestas ni apoyo institucional.
Riesgos sanitarios latentes
Los habitantes advierten que en este sector, al igual que en otros terrenos baldíos de la zona, se han venido registrando movimientos inusuales orientados a la construcción y habilitación de albergues clandestinos para animales de granja.
Ante este panorama, reiteran el llamado desesperado a los organismos competentes y de sanidad ambiental para que realicen una inspección exhaustiva. El objetivo principal es mitigar los graves riesgos de salubridad que amenazan a las familias del urbanismo y detener de inmediato cualquier práctica que vulnere el bienestar animal en condiciones de vida deplorables.

